lunes, 23 de enero de 2017

Comentario de texto de un fragmento de Decamerón de Giovanni Boccaccio: Primera jornada, novela tercera.


[…]Señor mío, la cuestión que me proponéis es fina, y para poder deciros lo que pienso de ella
querría contaros el cuentecillo que vais a oír. Si no me equivoco, me acuerdo de haber oído
decir muchas veces que hubo una vez un hombre grande y rico que, entre las otras joyas más
caras que tenía en su tesoro, tenía un anillo bellísimo y precioso al que, queriendo hace honor
por su valor y su belleza y dejarlo perpetuamente a sus descendientes ordenó que aquel de
sus hijos a quien, habiéndoselo dejado él, le fuese encontrado aquel anillo, que se entendiese
que él era su heredero y debiese ser por todos los demás honrado y reverenciado como a
mayorazgo, ya que a quien fue dejado por éste guardó el mismo orden con su descendiente e
hizo tal como había hecho su predecesor. Y, en resumen, este anillo anduvo de mano en mano
de muchos sucesores y últimamente llegó a las manos de uno que tenía tres hijos hermosos y
virtuosos y muy obedientes al padre por lo que amaba a los tres por igual. Y los jóvenes, que
conocían la costumbre del anillo, deseoso cada uno de ser el más honrado entre los suyos,
cada uno por sí, como mejor sabían, rogaban al padre, que era ya viejo, que cuando sintiese
llegar la muerte, a él le dejase el anillo. El honrado hombre, que por igual amaba a todos, no
sabía él mismo elegir a cuál debiese dejárselo y pensó, habiéndoselo prometido a todos, en
satisfacer a los tres: y secretamente a un buen orfebre le encargó otros dos, los cuales fueron
tan semejantes al primero que el mismo que los había hecho hacer apenas distinguía cuál
fuese el verdadero; y sintiendo llegar la muerte, secretamente dio el suyo a cada uno de sus
hijos. Los cuales, después de la muerte del padre, queriendo cada uno posesionarse de la
herencia y el honor, y negándoselo el uno al otro, como testimonio de hacerlo con todo
derecho, cada uno mostró su anillo; y encontrados los anillos tan iguales el uno al otro que
cuál fuese el verdadero no sabía distinguirse, se quedó pendiente la cuestión de quién fuese el
verdadero heredero del padre, y sigue pendiente todavía. Y lo mismo os digo, señor mío, de
las tres leyes dadas a los tres pueblos por Dios padre sobre las que me propusisteis una
cuestión: cada uno su herencia, su verdadera ley y sus mandamientos cree rectamente tener
y cumplir, pero de quién la tenga, como de los anillos, todavía está pendiente la cuestión.
Conoció Saladino que éste había sabido salir óptimamente del lazo que le había tendido y por
ello se dispuso a manifestarle sus necesidades y ver si quería servirle; y así lo hizo,
manifestándole lo que había tenido en el ánimo hacerle si él tan discretamente como lo había
hecho no le hubiera respondido. El judío le sirvió libremente con toda la cantidad que
Saladino le pidió y luego Saladino se la restituyó enteramente, y además de ello le dio
grandísimos dones y siempre por amigo suyo lo tuvo y en grande y honrado estado lo
conservó junto a él.


1.         CONTEXTUALIZACIÓN DEL FRAGMENTO EN LA OBRA.
El texto, que relata la historia de los tres anillos, es una breve narración incluida dentro de uno de los cuentos que configuran la Jornada I del Decamerón. Recordemos que Boccaccio construye su obra alrededor de los relatos que diez jóvenes (tres muchachos y siete muchachas), pertenecientes a la burguesía rica y cultivada de Florencia, se cuentan entre ellos cuando, para huir de los estragos que causa la peste en su ciudad, se resguardan en una casa de campo y se imponen el juego de relatar cada uno un cuento a lo largo de cada día de encierro. De esta suerte, en diez días (deca, «diez», hemera, «día») se narran cien cuentos. Cada jornada va presidida por aquél o aquélla que es elegido rey o reina del día y cuenta con el privilegio de imponer el tema en el que se centrarán los relatos. Durante la primera jornada, hay libertad en el tema y los cuentos son de carácter tradicional.

2.         Situación de la obra a la que pertenece el fragmento y su autor en su contexto histórico-literario.
La obra de Boccaccio tiene lugar entre la Edad Media y el Renacimiento. Aunque sus escritos todavía poseen muchos rasgos propios del Medievo, el autor inaugura, junto con Dante y Petrarca, el Renacimiento para la literatura europea. Boccaccio muestra un laicismo evidente, se interesa por el hombre, su conducta, su modo de habitar en sociedad; sus vicios y virtudes; sus inquietudes e
imperfecciones.
Por otro lado, el esmero con que el autor cuida la lengua toscana es un rasgo más del creciente humanismo que invade Italia y después a Europa. la Edad Media toca a su fin y el teocentrismo cede ante el antropocentrismo; la mentalidad se vuelve más crítica y racional; por todas partes surgen voces que claman por una renovación de las costumbres, los ideales, las relaciones sociales, las ciencias y el conocimiento. Boccaccio es un claro exponente del Humanismo pues estudia a los clásicos y se apropia de su forma de ver el mundo; goza con la sensualidad de los viejos escritos y la repite en sus propios textos, cargados de vitalidad y goces sensoriales. Además, Boccaccio ataca o ridiculiza, como pocos, los vicios de la Iglesia y con ellos la forma de ver el mundo que ha dominado la época medieval, defendiendo un moderno modo de vivir, hecho a la medida del ser humano y su mundo.
Además, la obra de Boccaccio se caracteriza por la experimentación literaria, por tocar diversos géneros e intentar transformarlos. Todas estas experimentaciones llegaron a su máxima expresión con el Decamerón. A lo largo de su vida, Boccaccio escribió diversas obras en italiano que servirán de inspiración para otros autores humanistas.
El Decamerón lo comienza a escribir en 1348 y lo termina en 1353. Es su obra más importante y una de las obras maestras de la literatura universal. Se trata de un amplio conjunto de cuentos, cien en total. De las colecciones de cuentos medievales, esta obra las supera por su modernidad. Para engarzar las historias, Boccaccio, sigue una técnica heredada de la tradición oriental: parte de una historia-marco y de un narrador principal (como Sheherezade en Las Mil y una noches) que, a lo largo de varias jornadas, va encadenando las historias que componen el texto. Así, nos cuenta que la peste que sufre Florencia en 1348 provoca que un grupo de diez jóvenes (siete mujeres y tres hombres) se refugien, huyendo de la plaga, en una villa en las afueras de Florencia. Durante diez días y para distraerse, cada uno cuenta diariamente una historia, lo que supone un total de cien historias. Además, los diez personajes será rey o reina uno de los días, lo que le permitirá elegir los temas de las narraciones. Por medio de esta sencilla técnica, Boccaccio pretende dotar a su obra de una cohesión interna de la que carecían las obras narrativas de su tiempo: se trata de un paso más hacia la creación de la novela moderna. De forma general, podemos decir que el Decamerón anticipa lo que será la literatura renacentista, pues se ocupa sobre todo de aspectos humanos, frente al predominio de los teológicos y religiosos de la etapa anterior. El propio Boccaccio, en la introducción a la jornada IV, expone esta nueva mentalidad al defender opiniones referentes a la defensa del erotismo como algo natural, la libertad artística, el derecho a la literatura escrita en italiano vulgar y en prosa o la aceptación de la imperfección del mundo como algo natural.


3.         ANÁLISIS DEL CONTENIDO Y FORMA DEL TEXTO.

Estructura externa.
El texto es un fragmento de la primera jornada de Decamerón de Giovanni Boccaccio; en concreto es un fragmento de la novela tercera. Está escrita en prosa. El tipo de discurso es la narración.

ESTRUCTURA INTERNA.
La primera parte la podemos situar entre las líneas 1 y 9 y lo podemos considerar como el planteamiento de la narración. El mayorazgo en una familia se asume si se recibe del padre un anillo de oro.
La segunda parte abarcaría desde la línea 9 a la 22; sería el nudo. Un padre no sabe a cuál de sus tres hijos entregar la joya porque quiere a los tres por igual. Decide mandar realizar dos réplicas del anillo para darles a los tres hijos uno, de tal modo que a su muerte todos reclaman el mayorazgo sin que ninguno pueda asumirlo al no saber cuál de los tres anillos es el auténtico.
La tercera parte iría desde la línea 22 hasta la 26. Con esta pequeña historia, el judío responde que es imposible saber la respuesta a la cuestión planteada por Saladino de cuál de las tres grandes religiones monoteístas era la verdadera.
Por último, desde la línea 27 hasta el final podemos considerar esta parte como un epílogo en el que se cuenta que el rey consiguió el préstamo del judío y a partir de ese momento fraguaron una larga amistad.

TEMAS.
Hay varios temas. De la narración podemos destacar la necesidad de respetar las creencias religiosas de las personas, pues nadie puede estar seguro de que su religión sea la verdadera y la de los otros falsa.
En cuanto al conflicto entre el rey Saladino y el judío, la narración es partidaria de la sinceridad en las relaciones humanas, pues las mentiras al final se descubren. En cambio, comunicar las necesidades con espontaneidad abre la puerta de la comprensión.

TIPOLOGÍA TEXTUAL.
Se trata de un cuento, esto es, un texto narrativo. Diríamos, en primer lugar, que es una narración dentro de otra narración. En un primer nivel narrativo tendríamos el marco general que sirve para situar las cien historias que se cuentan: los diez relatos que cuentan, durante diez días, diez jóvenes que huyen de una epidemia que asola la ciudad de Boloña. En un segundo nivel, situaríamos la relación, al principio conflictiva, después de cordialidad, entre el rey y el judío. Por último, en un tercer nivel narrativo, la historia del anillo que conlleva el mayorazgo en una familia a aquel de los descendientes al que se lo entregue el padre.
Algunos de los elementos propios de la narración que podemos resaltar son los siguientes. El narrador es omnisciente; se expresa en tercera persona y lo sabe todo sobre la trama, los personajes, las acciones... Ocupa un plano superior y se mantiene al margen del texto. La trama es lineal como se ha resaltado en la estructura interna. No se ha señalado el desenlace; es decir, cómo se ha pasado el mayorazgo en esa familia a partir del momento en el que no hay un heredero claro. Pero la narración se deja así para que sirva de ejemplo de que no se puede responder a la cuestión planteada por el rey de cuál de las tres religiones es la verdadera. Los personajes que aparecen están estereotipados y con muy poco desarrollo de la personalidad, como es normal por la brevedad de la narración. En cuanto al tiempo, podemos resaltar la atemporalidad y la falta de ubicación concreta del relato: “…hubo una vez un hombre grande y rico”, “…este anillo anduvo de mano en mano de muchos sucesores y últimamente llegó a las manos…”


Género literario.
La narración la podemos considerar por su extensión y finalidad un cuento o apólogo, pues el carácter didáctico es evidente. Sin embargo, la narración presenta pretensiones literarias ya que está escrito con una preocupación estética. No en vano el Decamerón es la primera obra maestra de la prosa europea y Boccaccio demostró las posibilidades literarias de lengua vernácula frente al latín predominante.

ESTILO.
Los personajes de la narración aparecen esquematizados, sin aportar datos o detalles de ellos. Por no saber, no sabemos ni su nombre en el cuentecillo que narra el judío al rey. El de estos sí que aparece en la novela, pero no en el texto.
La técnica narrativa utilizada se aproxima al cuento oral. Por ejemplo, la mayor parte de las oraciones y de las partes de la narración se unen con la conjunción copulativa y: especialmente este uso abusivo se puede apreciar de la línea 9 a la 11, (aunque está presente en todo el texto): Y, en resumen, este anillo anduvo de mano en mano de muchos sucesores y últimamente llegó a las manos de uno que tenía tres hijos hermosos y virtuosos y muy obedientes al padre por lo que amaba a los tres por igual. Y los jóvenes,…
En cuanto a la técnica narrativa, ya se ha comentado anteriormente los distintos niveles narrativos y cómo el narrador es omnisciente. Vamos a resaltar en este apartado algo no comentado anteriormente: la presencia de un narratario al que el narrador dirige su historia. El tercer nivel narrativo es la historia central de este fragmento en el que un judío, (narrador) cuenta unos hechos a un narratario (El rey). La presencia de este se encuentra, por ejemplo, en la línea 1: Señor mío; con la misma expresión se dirige al narratario en la línea 23.
El texto ofrece un léxico sencillo, pero preciso, con un lenguaje casi sin artificios literarios.: evita los detalles secundarios y se centra en lo esencial. Por tanto, el estilo es sencillo, adecuado al gusto de la sociedad del momento que valora la inteligencia y la astucia y, al mismo tiempo, busca una enseñanza.
A pesar de lo afirmado anteriormente, analizamos algunos detalles que nos permiten considerar el texto literario. Aunque algunos recursos que analizamos están lexicalizados y forman parte del acervo común de los hablantes, hay alguno que no lo deberíamos considerar así. Veamos algún ejemplo de los primeros. Por ejemplo, la expresión “…este anillo anduvo de mano en mano”, la podemos considerar una sinécdoque, pues se utiliza una parte del cuerpo humano, mano, por toda la persona. Los otros recursos que podemos valorar como propios de una expresión literaria son el uso del adjetivo fina, como sinónimo de “delicado”, que encontramos en la línea 1, …la cuestión que me proponéis es fina: lo podemos considerar una metáfora. El polisíndeton de las líneas 10 y 11, que a su vez lo podemos considerar una enumeración y una pequeña etopeya: …tenía tres hijos hermosos y virtuosos y muy obedientes… Con la repetición innecesaria de la conjunción, resaltamos de manera excepcional cada uno de los adjetivos positivos referidos a las excelentes cualidades personales de los jóvenes. Hallamos un paralelismo, enumeración y anáfora en la línea 25: …cada uno su herencia, su verdadera ley y sus mandamientos… Para acabar, tal vez el más claro recurso literario, la metáfora de la línea 27: Conoció Saladino que éste había sabido salir óptimamente del lazo que le había tendido. El término real del la metáfora pura es la trampa tendida por el rey.

 VALORACIÓN PERSONAL.
El texto es muy interesante en cuanto a los valores que transmite; también lo es desde el punto de vista literario. Como texto aún con características medievales, transmite una enseñanza que se puede deducir de la historia contada. Pero el texto literario presenta en sí mismo mérito: se trata de una narración breve, que selecciona los elementos imprescindibles para desarrollarla y logra en pocas líneas que sea verosímil.
En cuanto a los valores éticos que transmite, hemos de estar de acuerdo con las enseñanzas que se desprenden, pues parecen razonables y respetuosas con las personas. La primera es la necesidad, tanto si se es creyente o no, de respetar el sentimiento religioso de las personas, independientemente de la religión que profesen. Si estas creencias consiguen que las personas sean mejores, se sientan ellas bien consigo mismas y, además, respeten a otras personas que no crean en su misma religión, cada uno es muy libre de tener fe en lo que quiera. Pero respetando, repetimos, a los que creen en otras religiones y a los que son ateos. Sin embargo, desgraciadamente, no siempre ha sido así, ni en el pasado ni en el presente. La tentación de intentar que los demás crean en tu religión y adapten su modo de vida a las costumbres impuestas por tus normas religiosas ha imperado en todos los credos y, en muchísimas ocasiones, esto se ha realizado a la fuerza intentando conversiones con violencia e intimidando. Nunca hay que consentir que una creencia se imponga por la fuerza de las armas. Si hay alguna religión que intenta propagarse así, hay que combatir a sus prosélitos.
El segundo valor o conducta que se defiende como modelo de comportamiento es la sinceridad. Por una parte, si nuestra relación con los demás está basada en la verdad, las posibilidades de entendimiento serán mayores que si están cimentadas en falsedades. Cuando el rey, comprobando la sabiduría del judío, le pide prestado dinero explicando las necesidades por las que pasaba, el prestamista, viendo la sinceridad y la voluntad decisiva con la que el monarca encara su problema financiero, se lo presta. No solo consigue salir del atolladero, sino que gana un amigo para el futuro. Por otra parte, con la verdad se puede caminar seguro en las relaciones personales; con la falsedad, el edificio social se termina derrumbando porque una mentira nos desacredita; en cambio, la verdad nos hace personas en las que los demás pueden confiar.

miércoles, 18 de enero de 2017

Comentario crítico de un fragmento de El segundo sexo / Simone de Beauvoir

Para probar la inferioridad de la mujer, los antifeministas han apelado no sólo a la religión, la filosofía y la teología, como antes, sino también a la ciencia: biología, psicología experimental, etc. A lo sumo, consentían en aceptar al otro sexo «la igualdad en la diferencia». Esta fórmula, que ha hecho fortuna, es muy significativa. Es exactamente la que utilizan, a propósito de los negros de América, las leyes Jim Crown[1]; pero esa segregación pretendidamente igualitaria sólo ha servido para introducir las discriminaciones más extremas. Esa coincidencia no es nada casual; ya se trate de una raza, de una casta, de una clase o de un sexo reducido a una condición inferior, los procesos de justificación son los mismos. «El eterno femenino» es el homólogo del «alma negra» y del «carácter judío». Por otra parte, el problema judío, en su conjunto, es muy distinto de los otros dos. Para el antisemita, el judío no es tanto un inferior como un enemigo, y no le reconoce ningún lugar propio en este mundo; más bien desea aniquilarlo. Pero hay analogías profundas entre la situación de las mujeres y la de los negros; unas y otros se emancipan hoy día de un mismo paternalismo, y la casta que ha sido dueña quiere mantenerlos en «su lugar», es decir en el lugar que ha elegido para ellos; en los dos casos se explaya en elogios más o menos sinceros acerca de las virtudes del «buen negro», del alma inconsciente, infantil y riente del negro resignado, y de la mujer «verdaderamente mujer», es decir, frívola, pueril e irresponsable, la mujer sometida al hombre. En los dos casos extrae argumentos del estado de hecho que ha creado. Se conoce la salida de Bernard Shaw: “el norteamericano blanco -ha dicho, en síntesis— relega al negro al grado de lustrabotas y deduce de ello que sólo sirve para ser un lustrabotas”. Este mismo círculo vicioso se encuentra en todas las circunstancias análogas: cuando se mantiene a un individuo o grupo de individuos en situación de inferioridad, es un hecho que es inferior, pero habría que ponerse de acuerdo acerca del alcance de la palabra ser; la mala fama consiste en darle un valor sustancial cuando tiene el sentido dinámico hegeliano: ser es haber devenido, es haber sido hecho tal cual se manifiesta; sí, las mujeres, en conjunto, son hoy día inferiores a los hombres, es decir, que su situación les abre menos posibilidades: el problema consiste en saber si ese estado de cosas debe perpetuarse.
Muchos hombres lo desean; no todos se han despojado aún de su actitud. La burguesía conservadora sigue viendo en la emancipación de la mujer un peligro que amenaza su moral y sus intereses. Ciertos machos temen la competencia femenina.
[Simone de Beauvoir: El segundo sexo (1949)]


ESQUEMA. En el desarrollo del esquema se analiza también la estructura interna, (por eso la distribución del contenido señalando las líneas), y las partes del discurso argumentativo.

A-Introducción: en la línea 1/3 en la que rápidamente se plantea el tema del que se habla; es decir, la desigualdad o diferencia entre hombres y mujeres.
B-Cuerpo argumentativo: desde 1/28
1. Tesis contraria, la de los antifeministas: la mujer es inferior. (1)
1.1. Se basan en argumentos científicos, filosóficos… (2-3)
1.2. Pequeña concesión a los feministas: aceptan a las mujeres como iguales en cuanto a los derechos, pero siguen pensando que son diferentes. (3-4)

2. Contraargumentos a modo de refutación de la tesis de los antifeministas. (6)
2.1. La premisa de “la igualdad en la diferencia” ha creado discriminaciones entre los negros, hecho constatable. (4-7)
2.2. La situación de la mujer es similar a la de los negros y judíos (Analogía) (7-9)
2.2. 1. Ambos luchan por su emancipación. (12-18)
2.2.2. A los negros y a las mujeres se les elogia su “naturaleza”; es decir, se valora la espontaneidad del “alma negra” y el “eterno femenino”, o se valora a la mujer “verdaderamente mujer”; esto es, se resalta la frivolidad, lo pueril, la irresponsabilidad.
2.3. De la situación de discriminación de cualquier grupo social, no se pueden extraer argumentos para justificar la inferioridad de este. Es la llamada “salida Bernard Shaw”. (18-22)
2.4. Esa inferioridad no es innata, sino que ha devenido a esa naturaleza como consecuencia de la discriminación. Ser es haber devenido, según Hegel. Argumento de autoridad (22/25)
C.-TESIS: 25/28. Si las mujeres hoy día son inferiores se debe a una situación de discriminación.
D-Conclusión: De 29/31 La burguesía y muchos hombres no están interesados en cambiar esta situación.

RESUMEN.
En el texto se aborda la inferioridad en que se encontraban las mujeres en el momento de escribir Simone de Beauvoir este ensayo. La autora analiza por qué eso es así. Para ello desmonta las razones por las cuales los antifeministas creen que la mujer es inferior. Estos esgrimen muchas diferencias, desde muchos puntos de vista, –físico, psicológico, religioso…-, aunque, sin embargo, algunos creen que las mujeres deben tener los mismos derechos. Este reconocimiento, no obstante, cree que ha sido nefasto para la mujer, pues ha sucedido lo mismo que les pasó a los negros con las leyes Jin Crow; es decir, ha supuesto una segregación. Para ello se describe la semejanza de negros y mujeres en cuanto al paternalismo con el que son tratados. En los dos casos, como la sociedad ha atribuido a los dos grupos un papel, creen que solo sirve para eso que les ha asignado. La pensadora alude al concepto hegeliano de ser, en el sentido de devenir: la mujer es inferior porque se le ha asignado un rol, no porque no sea capaz de realizar otras funciones. Y cree que muchos hombres tienen miedo de que la situación de las mujeres cambie por la competencia que supondría.

COMENTARIO CRÍTICO.
Estructura externa.
Fragmento en prosa de un ensayo de Simone de Beauvoir titulado El segundo sexo. Las fórmulas de elocución predominantes son la argumentación y exposición, especialmente la primera porque la autora intenta convencer de una tesis que no es otra que si las mujeres son inferiores a los hombres es debido a la discriminación que han sufrido.
Estructura interna.
Puede coincidir con el expuesto al desarrollar el esquema anterior.

El tema: Causas de la inferioridad de las mujeres.
Causas de la desigualdad entre hombres y mujeres.
Explicación de por qué la mujer es inferior al hombre.

Intención y actitud.  
Simone de Beauvoir, una abanderada del movimiento feminista, analiza objetivamente las causas de esa desigualdad; mas también denuncia directamente los intereses de la burguesía y de muchos hombres para que nada cambie. En este sentido, su actitud es subjetiva al valorar la intención de ese grupo social con respecto a la desigualdad. Esta doble actitud se puede apreciar al analizar los adjetivos. Los encontramos como adyacentes de un sustantivo, con un carácter especificativo: psicología experimental 3, condición inferior 8, eterno femenino 9, problema judío 10, norteamericano blanco 19, burguesía conservadora 30, competencia masculina… Los adjetivos especificativos son utilizados para complementar y seleccionar a los sustantivos; son adjetivos objetivos y necesarios. En el texto son utilizados sobre todo en la introducción, en la exposición de la tesis de los antifeministas y en la conclusión –que son las partes más objetivas-, aunque hay muestras de ellos en todo el texto. Y también encontramos adjetivos explicativos, utilizados sobre todo en el cuerpo argumentativo cuando refuta las ideas de los antifeministas: segregación pretendidamente igualitaria 6, discriminaciones más extremas 7, analogías más o menos profundas 12, alma inconsciente, infantil y riente del negro resignado 16, mujer frívola, pueril e irresponsable 17, circunstancias análogas, mala fama, valor sustancial… Estos adjetivos no son estrictamente necesarios. Con ellos la autora valora y ofrece su punto de vista sobre los juicios que emite.  
En cuanto a la intención, la autora intenta aportar una serie de consideraciones y argumentos que tratan de explicar por qué razones la mujer del 1949 es inferior al hombre. 49/... Y aunque no se explicite, concienciar a la población en general y a las mujeres en particular, de que esa situación no puede continuar. Sin embargo, teniendo en cuenta que el texto está extraído de un ensayo, y de que la autora es una de las escritoras que más ha influido en las líderes del movimiento feminista, se dirige a mujeres con una preparación intelectual y preocupaciones específicas por el tema.


Tipo de texto.
Nos encontramos con el fragmento de un ensayo, en el que la autora desarrolla y analiza las causas por las cuales las mujeres, en su época no eran iguales a los hombres. El tema está relacionado con la sociología, la ideología, la cosmovisión, temas propios de las disciplinas humanísticas, de las cuales el ensayo es una vía de comunicación.
Los discursos propios de estos textos son la exposición y sobre todo la argumentación, que son los tipos de elocución que encontramos.
El emisor intenta convencer a los receptores de que su punto de vista sobre la cuestión analizada es la acertada. Y así sucede aquí: Simone de Beauvoir explica cuáles son las causas de que la mujer sea inferior en su época. Intenta ofrecer una serie de argumentos de manera objetiva; sin embargo, en el texto se puede apreciar su particular visión, sobre todo en la conclusión.
El registro lingüístico que predomina es el culto, con referencias extratextuales no comprensibles para el lector medio: las referencias a las leyes Jim Crown… No obstante, tampoco es necesario conocerlas para entender el texto ni captar la intención de la autora.

Valoración personal.
El tema desarrollado refleja una cuestión que todavía no está superada. La tendencia machista durante muchos años en la sociedad aún no se ha erradicado. Con bastante periodicidad nos encontramos con casos muy llamativos de comportamientos antifeministas en jueces, en empresarios, en la educación, en el ámbito familiar... Por otra parte, los argumentos de los antifeministas, basados en diferencias hipotéticas apreciadas por distintas ciencias, son debatidas y estudiadas en la actualidad: por ejemplo, la influencia de la clase y la cantidad de hormonas en la conducta de hombres y mujeres en cuestiones como la agresividad, la lucha contra el dolor o como, por ejemplo, también la distinta configuración del cuerpo calloso que separa los dos hemisferios cerebrales y que, según recientes estudios, explicaría la mayor capacidad lingüística oral de las mujeres.
 La argumentación de la tesis está muy bien hilvanada. La referencia a los antifeministas al principio del texto y al final tiene como misión anular su visión. En una primera parte, se rebate sus ideas; y una vez superadas dialécticamente, arremete contra ellos anulándolos completamente al considerar que su postura no obedece a criterios serios, sino que su actitud hacia las mujeres oculta una serie de intereses egoístas.
En cuanto a la argumentación, ésta parece muy sólida. Primero, mediante un argumento de
analogía, aproxima la situación de las mujeres a la de los negros y judíos, problemas mucho más impactantes en la época que se escribió, si tenemos en cuenta que la declaración de los Derechos Humanos es de 1948 y el holocausto judío era conocido después de la Segunda Guerra Mundial.
Segundo, utiliza dos argumentos de autoridad para dar solidez a su tesis: la salida de Bernard Shaw, para justificar que como la sociedad ha relegado a la mujer a una situación inferior, ésta es inferior. Y para aclarar que el verbo SER (inferior) no es algo sustancial o inherente a las mujeres, sino algo que ha devenido a ese estado, utiliza la filosofía hegeliana.
La argumentación es bastante sólida; no obstante, echo de menos una alusión más explícita a la teoría de los antifeministas basada en distintas ciencias. Por otra parte, en el análisis que realiza se nota una polarización hombre/mujer que parece bastante maniquea: obviamente, no todos los hombres quieren una situación injusta para las mujeres, ni todas las mujeres comprenden al movimiento feminista. Tal vez se podría analizar la cuestión de una manera más sutil y más abierta que permitiera un cambio de actitudes en unas y otros.
No es una cuestión de convencer sino de sentir y compartir, y para lograr esto no valen solo argumentaciones puras y duras, hace falta sentimiento.

Valor estilístico de los adjetivos.
La presencia de adjetivos es notable. Los encontramos como adyacentes de un sustantivo, con un carácter especificativo: psicología experimental 3, condición inferior 8, eterno femenino 9, problema judío 10, norteamericano blanco 19, burguesía conservadora 30, competencia masculina… Los adjetivos especificativos son utilizados para complementar y seleccionar a los sustantivos; son adjetivos objetivos y necesarios. En el texto son utilizados sobre todo en la introducción, en la exposición de la tesis de los antifeministas y en la conclusión –que son las partes más objetivas-, aunque hay muestras de ellos en todo el texto. Y también encontramos adjetivos explicativos, utilizados sobre todo en el cuerpo argumentativo cuando refuta las ideas de los antifeministas: segregación pretendidamente igualitaria 6, discriminaciones más extremas 7, analogías más o menos profundas 12, alma inconsciente, infantil y riente del negro resignado 16, mujer frívola, pueril e irresponsable 17, circunstancias análogas, mala fama, valor sustancial… Estos adjetivos no son estrictamente necesarios. Con ellos la autora valora y ofrece su punto de vista sobre los juicios que emite.  
A parte del uso de estos adjetivos explicativos, hay otros fenómenos que acrecientan el valor subjetivo y valorativo de los mismos: la adjetivación trimembre con la que denomina la concepción degradante que se tiene de los negros y de las mujeres: alma inconsciente, infantil y riente del negro resignado 16, mujer frívola, pueril e irresponsable 17; y la modificación de los adjetivos por adverbios que resultan muy valorativos y, por tanto subjetivos: muy significativa 7, segregación pretendidamente igualitaria 10, discriminaciones más extremas 12, muy distinto 19, elogios más o menos sinceros 30, mujer verdaderamente mujer (aposición especificativa) 17.
Los adjetivos que encontramos en función de atributo están modificados con adverbios y se encuentran en la refutación. Cumplen la misma función que los adjetivos anteriormente comentados desde el punto de vista pragmático: es muy significativa 4, es nada casual 5, es muy distinto 10.
Otros fenómenos relacionados con la adjetivación es la sustantivación de un adjetivo para referirse a un concepto que forma una lexía[2]: El eterno femenino (9).

ANÁLISIS ESTILÍSTICO DE LOS ADJETIVOS DE UN TEXTO.
Adjetivos en el S.V.

Adjetivos en el S.N.
Sustantivos con tres adjetivos
(P.V.) C. predicativo
(P.N.) Atributo
Explicativos
Adjetivos modificados por un adverbio.

Especificativos
Antepuestos
Pospuestos

Antepuestos
Pospuestos
Alma inconsciente, infantil y riente (16)

Esta fórmula es muy significativa (4)
Mala fama (24)
Negro resignado (17)
Segrega-
ción pretendi-
damente igualitaria (6)


Psicología experimental (2)
Mujer frívola, pueril e irresponsable (17)

Esa conciencia no es nada casual (7)


Las discriminaciones  más extremas (6)


El eterno femenino (9)


El problema judío es muy distinto (10)


Elogios más o menos sinceros (15)


Alma negra (9)








Carácter judío (9)








El problema judío (10)








Lugar propio (11)








Analogías profundas (12)








El norteamericano blanco (19)








Círculo vicioso (21)








Circunstancias análogas (21)


Valor estilístico de los verbos.
El tiempo que predomina es el presente de indicativo, aunque para referirse a la actitud de los antifeministas utiliza el pasado: el pretérito perfecto compuesto: ha apelado 2, ha hecho, ha servido 11 o el pretérito imperfecto de indicativo, con valor habitual (acción repetida en el pasado): consentían 5. Sin embargo, aunque son acciones pasadas y perfectas, las primeras, están próximas al presente correspondiente al de la escritura del texto.
De todos los valores del presente de indicativo, el más relevante del texto es el presente atemporal o gnómico, utilizado en la exposición, en las definiciones o en las valoraciones propias de la argumentación: desde la 6 hasta 23 y de la 45 a la 50. Además, el desarrollo del tema, para que llegue al receptor en el momento de la lectura, exige un desarrollo en presente. No obstante, también podemos señalar presentes con valor actual para referirse fundamentalmente a la postura y actitud de los antifeministas y de los norteamericanos: Unas y otros se emancipan hoy… (13); En los dos casos se explaya… (15); Muchos hombres lo desean… (29).
De las perífrasis verbales vamos a señalar dos. Habría que ponerse de acuerdo… (23), una perífrasis modal de obligación. La forma personal es un condicional imperfecto, con lo cual la necesidad de llegar a un acuerdo es una posibilidad, pero es necesaria para que la argumentación sea válida y pueda continuar su progresión. Se refiere al concepto hegeliano del verbo ser… Y La burguesía sigue viendo (30), una perífrasis aspectual durativa.
Para finalizar resaltamos dos notas relacionadas con los verbos: estos están en 3ª persona, no hay referencias a la autora, con lo cual se consigue la apariencia de objetividad y, además, el empleo de construcciones impersonales que denotan asimismo objetividad, como, por ejemplo, la perífrasis Habría que ponerse de acuerdo… (23) Y el uso abundante del verbo ser, que se relaciona con la exposición y la argumentación y, además, es propio de textos abstractos.

INDICATIVO



PERÍFRASIS VERBALES
Presente de indicativo
Es muy significativa (4) Presente atemporal
Esa coincidencia no es nada casual (5) Presente atemporal
El eterno femenino es el homólogo… (9) Presente atemporal

Habría que ponerse de acuerdo… (23) Perífrasis modal de obligación.
Ese estado debe perpetuarse… (27), construcción relativa que es una perífrasis modal de obligación.
El antisemita no le reconoce… (11) Presente atemporal
Hay analogías profundas… (12) Presente atemporal
Este mismo círculo se encuentra… (21) Presente atemporal

La burguesía sigue viendo (30) Perífrasis aspectual durativa.

Unas y otros se emancipan hoy… (13) Presente actual
En los dos casos se explaya… (15) Presente actual
Muchos hombres lo desean (29) Presente actual



Pret. imp.
Consentían (3) Pretérito imperfecto habitual





Pret. perf. Comp.
Han apelado (1)
Ha servido (5)
Los hombres no se han despojado… (29)







[1] Las leyes de Jim Crow eran las leyes estatales y locales en los Estados Unidos promulgadas entre 1876 y 1965, que era de facto un mandato segregacionista en todas las instalaciones públicas, bajo el lema Separados pero iguales; aplicadas a negros y otros grupos étnicos no blancos en los Estados Unidos. Algunos ejemplos de las leyes de Jim Crow son la segregación en las escuelas públicas, lugares y transporte público; la segregación en los restaurantes y baños, ya que existían baños para los blancos y baños para los negros. Estas leyes también se aplicaron dentro del ejército. Las leyes de Jim Crow fueron derivadas de los códigos raciales de 1800 y 1866, que también habían restringido los derechos civiles y las libertades civiles de los afroamericanos.

[2] La lexía es una unidad léxica compuesta de morfemas relacionados por un alto índice de inseparabilidad, o un agrupamiento estable de semas, no necesariamente lexicalizados, que constituyen una unidad funcional.