lunes, 27 de abril de 2009

Cruces en el Camino

La verdad es que en toda nuestra vida nos vemos en muchas situaciones en las que tenemos que decidir lo que vas a hacer. Antes de nacer, tus padre ya han decidido que nombre te van a poner, más adelante deciden a qué colegio vas a ir y tú, con qué amigos vas a estar; después decides el equipo de fútbol o el deporte que te gusta. El instituto, a la chavala con la que quieres estar (todo esto si ella quiere) y muchas otras decisiones que no puedo contar.
Hace varios años, tenía una gran oportunidad de jugar en dos equipos extranjeros de fútbol, o bien quedarme en el que estaba. Yo quería jugar en un equipo grande pero, por otra parte, no podía abandonar a mis padres, a la familia, a mis colegas... Y no sabía qué hacer. ¡Ah! Se me olvidaba: tengo novia y no quería que me fuese; quería que me quedase a toda costa.
Me acuerdo de una conversación que tuve con ella.
Yo: A ver, no me puedo quedar, es una gran oportunidad.
Ella: ¡Ah! Y nos vas a dejar a todos por un estúpido club. Si te vas no vuelvas jamás.
Así acabó: ella sin hablarme y yo sin saber qué hacer.
Al final me quedé en mi club de toda la vida, con mi familia, con mi gente y mi novia. La verdad es que no supe aguantar la presión de estar tan lejos. Bueno, mi novia también me manipuló.
Moraleja: No te esfuerces ni trabajes, no te comas el coco en pensar qué es lo mejor. Al final lo deciden ellas.
German

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