viernes, 25 de noviembre de 2016

Comentario crítico de "Lágrimas" de Manuel Vicent

Lágrimas de Manuel Vicent

       Qué felices seremos los dos y qué dulces los besos serán, pasaremos la noche en la luna, viviendo en mi casita de papel: eso cantaba Jorge Sepúlveda con voz de terciopelo allá en la posguerra. En esa época gran parte del país aun estaba bajo los efectos de las bombas, pero en medio de los escombros comenzó a brotar el afán de poseer, aunque fuera en la luna, esa casita de papel donde pasar la noche, un sueño que muchos españoles no pudieron cumplir hasta 60 años después. Durante ese tiempo se pasó del boniato[1] a las cocochas[2] carameladas de la nueva cocina, de la nublada tiranía de un general galápago a la soleada playa azul de la libertad, del bacilo de Koch a los espléndidos cuerpos de una juventud saludable y bien alimentada. Finalmente todo parecía ir bien. Por todas partes las grúas de la construcción ayudaban a tapar con ladrillos el horizonte. Por lo demás solo había que entrar en el banco de la esquina, llenar unos formularios, firmar abajo sin leer la letra pequeña y recibías un crédito junto con los parabienes del director y del notario. Ya eras el dueño de aquella casita de papel, que cantaba Sepúlveda echando caramelos por la boca. La casita no estaba en la luna, sino en una barriada de extrarradio; era un piso conseguido con mucho trabajo, con mucho sudor. Allí los besos de las parejas fueron muy dulces durante algunos años, en los patios de luz goteaba felizmente la colada y en el hueco de la escalera resonaban los gritos y las risas de los niños. Pero aquella casita era de un papel repleto de trampas de la hipoteca que habías firmado con ilusión en el banco ante un notario muy afable y un director sonriente. Un día te quedaste sin trabajo y un dogal de hierro comenzó a constreñirte la garganta. Todos los papeles de la casita que llevaban tu firma se volvieron sentencias ejecutivas. El banquero acudió al juez y el juez llamó a la policía. Te echaron de casa sin piedad para que siguieras pagando la deuda al banco desde la calle. En la crisis del 29 se arrojaban al vacío los banqueros, ahora son sus hipotecados los únicos que se tiran por la ventana. Me dijo un notario: antes era la fiesta de la compraventa, ahora es la tragedia del desahucio la que salva de la crisis mi despacho.

Resumen.
Manuel Vicent analiza en su columna las consecuencias que la crisis económica ha traído para muchos españoles. En primer lugar, la falta de trabajo y, a continuación, no poder hacer frente al pago de las mensualidades del préstamo hipotecario que los bancos ofrecieron sin control a todo aquél que lo solicitaba estos años de atrás. En este sentido se compara el momento actual, de sufrimiento y de estrechez para muchos ciudadanos por los motivos mencionados, con los años anteriores, desde la posguerra hasta el año 2000, más o menos, en los que gracias al desarrollo económico hubo trabajo y muchos, con la ayuda de los bancos, pudieron hacerse con una vivienda más o menos digna. En esta situación de crisis o de merma en la calidad de vida de la mayoría de los españoles, los únicos que no se ven afectados son los bancos, responsables en una parte de la crisis, ni los notarios.

Esquema.
Se trata de un texto expositivo-argumentativo.
1-Introducción: anhelo de los españoles por ser dueños de una vivienda.
2-Desarrollo/cuerpo argumentativo: evolución de cómo ha sido el acceso a la vivienda en España.
2.1. Desde la posguerra hasta el año 2000.
-Los españoles, recobrados de las penurias de la guerra, desean ser propietarios de una vivienda.
-Hubo en este tiempo una mejora en el estado de bienestar.
2.2. Desde el año 2000 hasta el comienzo de la crisis en el año 2009.
-Desarrollo del sector de la construcción que creó mucho empleo.
-Facilidad para conseguir financiación para la compra de viviendas.
2.3. Crisis económica desde el año 2009 hasta nuestros días.
-Aumento del paro.
-Incapacidad para hacer frente al pago de los préstamos hipotecarios.
-Desahucio.
-Muchos españoles que han sido desahuciados de sus viviendas aún mantienen deudas con sus bancos.
3. Conclusión y tesis: los únicos a los que no ha afectado la crisis económica son a los bancos y a los notarios.


Estructura.
Se trata de un texto completo en prosa, un artículo periodístico de opinión. Nos encontramos los siguientes tipos de discurso o formas de elocución: exposición, narración y argumentación, que serán analizadas en otro punto del comentario.
El autor analiza en su artículo de opinión la evolución del problema de la vivienda en España desde la posguerra hasta nuestros días y expresa su opinión sobre a quiénes está afectando más la actual crisis económica.
La primera parte comprendería las líneas 1/9. Las tres primeras líneas, el estribillo de la canción de Jorge Sepúlveda, las podemos considerar una introducción del tema a tratar. A continuación comienza el desarrollo. Se centra en la primera etapa que llegaría desde la posguerra hasta el año 2000. Los españoles poco a poco fueron recuperándose de las miserias de la época y soñaron con la posibilidad de adquirir una vivienda.
La segunda parte comprendería la línea 9 hasta la 17. A partir de ese año hubo mucha actividad en el sector de la construcción y gracias a la facilidad para conseguir un préstamo hipotecario, muchos españoles compraron su casa, aunque en muchos casos no estaba en el lugar ideal.
La tercera parte, desde la línea 17 hasta la 22. Con la crisis económica surgida hace unos años y el consiguiente paro, muchos no pueden hacer frente al pago de las hipotecas, con lo cual se enfrentan al desahucio.
Desde la línea 22 hasta el final encontramos la tesis o idea central: los que están pagando o sufriendo esta crisis son las clases humildes, mientras los bancos y los notarios están saliendo indemnes.

Tema. Análisis de la evolución del proceso de compra de vivienda por parte de los españoles desde la posguerra hasta la crisis económica de nuestros días, que ha traído como consecuencia el impago de muchas hipotecas y, por tanto, el desahucio.

Actitud e intencionalidad. La actitud es subjetiva, tanto por el formato del texto, una columna de opinión, como por la forma de abordar el contenido. El autor está de parte de los que más sufren las consecuencias de esta crisis y de manera sutil expresa su opinión de quiénes son los causantes de ella y los que paradójicamente se están salvando. Esta actitud subjetiva se puede apreciar en general en la forma de abordar el tema y, en particular, vemos el empleo de la primera persona en la línea 24: Me lo dijo un notario…; la presencia de adjetivos explicativos valorativos como: la nublada tiranía de… (L. 7), espléndidos cuerpos (L. 8)… Y, lo más importante, se observa la función poética del lenguaje en todo el texto con construcciones claramente literarias, como la metáfora: …de un general galápago… (L. 7)
Lo que busca el autor es transmitir a sus lectores habituales su punto de vista sobre el tema que aborda en su artículo. Concienciarlos de quiénes son los responsables y de ponerles de parte de quienes padecen las consecuencias de la crisis. En el fondo hay una queja de cómo el poder político y el económico ha dirigido este país y de cómo, pase lo que pase, ellos nunca pierden.

Tipo de texto.
Según el ámbito de uso, se trata de un artículo periodístico de opinión; en concreto, de una columna. Estos artículos están escritos por personas que no son periodistas, sino colaboradores habituales que, sin embargo, están próximos ideológicamente a la línea editorial de los periódicos con los que colaboran.
La breve extensión de estos artículos condiciona el tratamiento del tema que desarrolla que, a la fuerza, ha de ser tan solo una aproximación y nunca un análisis sistemático del asunto a tratar. Otra característica es que el estilo en ocasiones utiliza recursos propios del lenguaje literario, no en vano la mayoría son escritores de reconocido prestigio.
Por el asunto que trata, un problema sociológico, como es el desahucio, podemos considerar el artículo un texto humanístico, con características comunes con el ensayo, aunque menor en extensión el texto periodístico. Como artículo periodístico, en el ámbito de su difusión, está pensado para el público lector del periódico El País, aunque esté tipo de textos no es leído por la generalidad de lectores, sino de aquéllos que les guste el estilo y la forma de abordar los asuntos del autor.
En cuanto a las formas de discurso utilizadas, el texto en su primera parte pretende ser expositivo analizando el acceso a la vivienda por parte de los españoles desde la postguerra, lo que sucede es que lo hace con una actitud –nada objetiva- y unos recursos estilísticos –literarios- propios del género periodístico al que pertenece el texto. También hay argumentación, pues la idea fundamental es transmitir su opinión, tesis, de quiénes son los paganos de este problema y quiénes sus máximos responsables. Para ello, utiliza una serie de recursos, como es la exposición sesgada de los acontecimientos, comentada anteriormente- y la valoración implícita en la transmisión de ideas.  La exposición de las ideas no se realiza con un lenguaje denotativo, sino que este está lleno de significaciones para los lectores: la repetición constante de casita de papel, en vez de vivienda, se termina cargando de múltiples significaciones; la denominación metafórica de la nublada tiranía de un general galápago es en sí misma un enjuiciamiento personal del autor de la época a la que se refiere…: son dos ejemplos de cómo Manuel Vicent realiza un análisis muy personal del asunto del que escribe.

VALORACIÓN PERSONAL.
Podemos considerar el artículo como un acierto en cuanto a la forma y al contenido transmitido, fundamentalmente de la tesis final, que podemos considerar implícita, pues no se acusa directamente a los bancos de ser responsables de la crisis, ni tampoco a los notarios, pero claramente se ve cómo para Manuel Vicent son los culpables máximos. Haremos un repaso a alguno de estos aciertos. En primer lugar, para situar al lector del tema a tratar, el artículo comienza con el estribillo de una canción muy conocida. Aprovecha las varias connotaciones de la expresión “casita de papel”, línea 2, 5 y 13, y las explota posteriormente. Al sufijo –ita, de casita, de la canción, que se refiere cariñosamente al lugar donde vivirán su amor los enamorados, se le quita esta significación para transformarse en el artículo en una vivienda con muchas deficiencias, líneas 14 y siguientes: “la casita estaba en una barriada de extrarradio…” Y lo de papel, recuerda también a la casita de ramas que se lleva el viento en el conocido cuento de “Los tres cerditos”. Por una parte, se refiere a todo el papeleo, burocracia bancaria que es necesaria para formalizar el préstamo hipotecario; también, al papeleo cuando llega el embargo como consecuencia de no poder pagar las cuotas mensuales del préstamo. Por otra, esa casa de papel, además, se la lleva el vendaval de la crisis cuando el dueño no consigue dinero suficiente para pagar las cuotas de la vivienda y se queda sin vivienda y condicionando su futuro al tener que seguir pagando al banco las cantidades desorbitadas con las que fue valorada en su día, y que en el presente han disminuido…

ANÁLISIS ESTILÍSTICO DE LOS ADJETIVOS DE LAS NUEVE PRIMERAS LÍNEAS:
ANÁLISIS ESTILÍSTICO DE LOS ADJETIVOS DE UN TEXTO.
Adjetivos en el S.V.
Adjetivos en el S.N.
Sustantivos con dos adjetivos
(P.V.) C. predicativo
(P.N.) Atributo
Explicativos
Epítetos
Especificativos
Antepuestos
Pospuestos
Antepuestos
Pospuestos


Qué felices (1)
La nublada tiranía (7)

Soleada playa azul (8)
Gran parte (3)
Las cocochas carameladas (7)


Qué dulces (2)


Espléndidos cuerpos de una juventud… (8)
La nueva cocina (7)






Juventud saludable y bien alimentada(9)




















Por el número total de adjetivos, observamos que los que predominan son los explicativos. Pero antes de analizar éstos, veremos los dos primeros, que aparecen en el estribillo de la canción con la cual el autor presenta su artículo. Qué felices seremos…, qué dulces los besos serán… Son dos adjetivos sustantivados con la presencia de dos determinantes exclamativos, que claramente reflejan el anhelo o deseo de compartir una vida en común en una vivienda propia… Anhelo que se puede extender a casi toda la población española.
La orientación subjetiva en el desarrollo del tema la podemos rastrear en los siguientes adjetivos: en la línea 7, haciendo referencia a los años de dictadura, se utiliza el adjetivo explicativo valorativo la nublada tiranía de un general galápago (si al adjetivo, añadimos la construcción metafórica –subrayada- mediante un sintagma nominal en aposición especificativa apreciaremos la visión particular del autor); los siguientes los podemos considerar epítetos, ya que las cualidades que expresan están inherentes en el sustantivo al que acompañan en el contexto lingüístico concreto del texto: soleada playa azul (L. 8), espléndidos cuerpos de una juventud… (L. 8), juventud saludable y bien alimentada… De estos últimos adjetivos podemos comentar que en dos sintagmas acompañan al sustantivo por delante y por detrás, y otro está modificado con un adverbio de modo que modifica –y valora- al adjetivo: bien alimentada… Esta adjetivación es propia de la actitud subjetiva, personal con la que los columnistas desarrollan los temas de los que escriben; también son un reflejo del estilo literario con el que desarrolla su escritura.
Los otros adjetivos son especificativos, adjetivos que seleccionan y clasifican al sustantivo al que acompañan y por tanto necesarios para concretar su significado: gran parte (L. 3, la nueva cocina (la expresión la podemos considerar una lexía[3]), (L 7) y las cocochas carameladas (L. 7)…


ANÁLISIS DE LAS FUNCIONES DEL LENGUAJE DE LAS NUEVE PRIMERAS LÍNEAS:
De las seis funciones del lenguaje, observamos principalmente tres. La función expresiva, cuando se utiliza el lenguaje para expresar sentimientos, la podemos ver en el estribillo de su canción, en la que expresa el deseo de compartir su amor con su pareja en una vivienda propia: en la línea 3: Qué felices seremos… Con el adjetivo exclamativo qué se comienza un enunciado exclamativo.
A pesar del enfoque personal con el que se aborda el tema, observamos que en el análisis del asunto tratado, si bien con expresiones no habituales del discurso expositivo, se aportan datos con suficiente objetividad. Esto es propio de la función referencial del lenguaje. Algunas muestras las hallamos en la línea 3: En esa época gran parte del país aún estaba bajo los efectos de las bombas…, o en la línea 6: un sueño que muchos españoles no pudieron cumplir hasta 60 años después
El uso del lenguaje de una manera estética es propio de la función poética. No en vano, el autor es un reconocido novelista. El tratamiento literario del tema que desarrolla se puede observar en multitud de detalles, que al tiempo son una muestra de la actitud personal con la que aborda el tema –función expresiva. Algunos ejemplos del uso del lenguaje de manera estética son las variadas metáforas presentes en el texto: eso cantaba Jorge Sepúlveda con voz de terciopelo (l. 2);  …pero en medio de los escombros (l. 4); comenzó a brotar, (l. 4); esa casita de papel, (l. 5); se pasó del boniato[4] a las cocochas[5] carameladas de la nueva cocina, (l. 6); de la nublada tiranía de un general galápago, (l. 27)… En tan solo estas líneas encontramos estas construcciones metafóricas con las que se designan realidades sin utilizar el nombre objetivo propio de un discurso expositivo objetivo: voz suave, en esa época, se deseó, vivienda, transformaciones, dictadura franquista…
Por último, se puede mencionar además la función conativa o apelativa, pues la intención de Manuel Vicent es que los lectores se pongan de su parte en el análisis del tema efectuado en el artículo.
















[1] Tubérculo dulce comestible; también se llama batata.
[2] La parte inferior de la barbilla de la merluza.
[3] Lexía, unidad léxica compuesta de monemas estables.
[4] Tubérculo dulce comestible; también se llama batata.
[5] La parte inferior de la barbilla de la merluza.

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