viernes, 11 de noviembre de 2016

Comentario de texto de un fragmento de El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín



Fragmento del acto segundo de El sí de las niñas / Leandro Fernández de Moratín

 DOÑA IRENE.– Es un señor muy mirado, muy puntual. ¡Tan buen cristiano! ¡Tan atento! ¡Tan bien hablado! ¡Y con qué garbo y generosidad se porta! [...] ¡Y qué casa tiene! Es mucho aquello. ¡Qué ropa blanca! ¡Qué batería de cocina! ¡Y qué despensa, llena de cuanto Dios crió...! Pero tú no parece que atiendes a lo que estoy diciendo.
DOÑA FRANCISCA.– Sí, señora, bien lo oigo; pero no la quería interrumpir a usted.
DOÑA IRENE.– Allí estarás, hija mía, como el pez en el agua. Pajaritas del aire que apetecieras las tendrías, porque, como él te quiere tanto, y es un caba­llero tan de bien y tan temeroso de Dios... Pero, mira, Francisquita, que me cansa de veras el que siempre que te hablo de esto hayas dado en la flor de no responderme palabra... ¡Pues no es cosa particular, señor!
DOÑA FRANCISCA.– Mamá, no se enfade usted.
DOÑA IRENE.– No es buen empeño de... Y ¿te parece a ti que no sé yo muy bien de dónde viene eso? ¿No ves que conozco las locuras que se te han metido en esa cabeza de chorlito? ¡Perdóneme Dios!
DOÑA FRANCISCA.– Pero... Pues ¿qué sabe usted?
DOÑA IRENE.– Me quieres engañar, ¿eh? ¡Ay, hija mía! He vivido mucho, y tengo yo mucha trastienda y mucha penetración para que tú me engañes.
DOÑA FRANCISCA.– (Aparte, creyendo que su madre conoce sus relaciones con don Carlos.) ¡Perdida soy!
DOÑA IRENE.– Sin contar con su madre... Como si tal madre no tuviera... Yo te aseguro que, aunque no hubiera sido con esta ocasión, de todos modos era ya necesario sacarte del convento [...]. ¡Mire usted qué juicio de niña este! Que porque ha vivido un poco de tiempo entre monjas, ya se le puso en la cabeza el ser monja también... Ni qué entiende ella de eso, ni qué... En todos los estados se sirve a Dios, Frasquita; pero el complacer a una madre, asistirla, acompañarla y ser el consuelo de sus trabajos, esa es la primera obligación de una hija obediente... Y sépalo, si no lo sabe.
DOÑA FRANCISCA.– Es verdad, mamá... Pero yo nunca he pensado abandonarla a usted.
DOÑA IRENE.– Sí, que no sé yo...
DOÑA FRANCISCA.– No, señora. Créame usted. La Paquita nunca se apartará de su madre ni le dará disgustos [...].
DOÑA IRENE.– Pues., hija, ya sabes lo que te he dicho. Ya ves lo que pierdes, y la pesadumbre que me darás si no te portas en un todo como corresponde... Cuidado con ello.
DOÑA FRANCISCA.– (Aparte.) ¡Pobre de mí!

1.)    Estructura externa.
2.)    Estructura interna.
3.)    Temas.
4.)    Resumen.
5.)    Análisis y comentario de las principales figuras literarias.
6.)    Características de la literatura del siglo XVIII presentes en el fragmento.
7.)    Lista de palabras desconocidas con su significado.

1.     ESTRUCTURA EXTERNA.
Fragmento en prosa de la obra de teatro titulada El sí de las niñas. El fragmento pertenece al segundo acto de la obra. En cuanto al tipo de discurso que encontramos en el texto podemos decir que se trata de un diálogo teatral. Como tal, cada una de las intervenciones de los personajes está precedida de su nombre. Además encontramos acotaciones descriptivas, como es el aparte de la línea 34: (Aparte, creyendo que su madre conoce sus relaciones con don Carlos.) Dentro del diálogo encontramos partes descriptivas, sobre todo en la primera parte, cuando doña Irene detalla las virtudes de don Diego.

2.    ESTURCTURA INTERNA.
Podemos dividir el texto en dos partes según los temas de la conversación:
La primera parte va de la línea 1 hasta la 12. Esta parte es fundamentalmente descriptiva. Doña Irene pondera las bondades de don Diego y resalta a su hija lo bien que le irá el matrimonio con él.
La segunda, de la línea a la 13 hasta el final. En esta parte doña Irene expresa el temor de que la apatía que siente su hija por don Diego y por contraer matrimonio sea debido al deseo de profesar como monja. La hija siente alivio al comprobar que su madre interpreta su actitud de esa manera y no sospeche nada de su relación con don Carlos.

3. TEMAS.
Podemos destacar dos:
Alivio de Francisca al comprobar que su madre interpreta su apatía hacia de don Diego como deseo de ser ella monja.
Razones esgrimidas por doña Irene para convencer a su hija de que le conviene el matrimonio con don Diego.

4. RESUMEN.
Doña Irene, la madre, está comentando a su hija Francisca los dones y bienes que poseerá si se casa con don Diego, pero la hija no le muestra atención. La madre se da cuenta de esta circunstancia y deduce que su negativa a aceptar la mano de don Diego se debe a que quiere ser monja. La hija, aliviada de que la madre no sepa la verdad, que no es otra que se ha enamorado del sobrino de su prometido, confirma a su madre que no la abandonará en la soledad de la vejez.

5. Análisis y comentario de las principales figuras literarias.

FIGURA
Línea
CITA
EXPLICACIÓN
Asíndeton
1
Es un señor muy mirado, muy puntual.
Se suprime el nexo entre el penúltimo y el último término de una enumeración, que queda sin completar, con lo cual, al quedar abierta, se deja la sensación de que las notas podían continuar dentro de la línea semántica de los elementos que aparecen.
Hipérbaton
7, 8
Pajaritas del aire que apetecieras las tendrías,
“Tú tendrías pajaritas…” También, metáfora, para significar que su marido la complacería con  cualquier cosa aunque fuera imposible de lograr.
Con la anteposición del C.D. el centro de interés de la oración se dirige a él por aparecer en primer lugar.
Anáfora
1, 2
¡Tan buen cristiano! ¡Tan atento! ¡Tan bien hablado!
Se repite el adverbio tan. Se consigue ritmo. También hay asíndeton por no aparecer nexo entre los elementos de la también pequeña enumeración.

¡Qué ropa blanca! ¡Qué batería de cocina!
Se repite el determinante exclamativo qué.
Enumeración.
27
pero el complacer a una madre, asistirla, acompañarla y ser el consuelo de sus trabajos, esa es
Conductas propias de una hija buena con su madre.
Etopeya
1-2
DOÑA IRENE.– Es un señor muy mirado, muy puntual. ¡Tan buen cristiano! ¡Tan atento! ¡Tan bien hablado! ¡Y con qué garbo y generosidad se porta!
Doña Irene describe a don Diego resaltando las virtudes que contribuyen a que sea un gran caballero.
Metáforas
10
hayas dado en la flor de no responderme palabra...
Nos encontramos una metáfora pura que se refiere al término real “te hayas acostumbrado a …”
15
¿No ves que conozco las locuras que se te han metido en esa cabeza de chorlito[1]?
Hallamos otra metáfora pura, también en boca de la madre con la que se refiere a la inocencia de la muchacha.
18
tengo yo mucha trastienda y mucha penetración
El significado real de estas metáforas propias del lenguaje coloquial es que la madre alberga mucha experiencia de la vida y conoce los pensamientos y actitudes de la gente.
Símil
6
…como pez en el agua
Expresión coloquial con la que la madre pondera la felicidad futura en casa de su marido.
Hipérbole
4
..llena de cuanto Dios crió...!
Es una exageración de la madre a la hija para hacerle ver que no le faltará de comer si se casa.


6. Características de la literatura del siglo XVIII presentes en el fragmento.
Se trata de una obra de teatro en prosa, característica fundamental que diferencia el teatro neoclásico del teatro barroco anterior, que se escribía en verso.
En cuanto al estilo se puede observar que no hay un uso excesivamente literario. Se busca que el lenguaje trasmita la idea y sea fiel reflejo del pensamiento y la intención del autor; no alardear estéticamente de él.
El personaje de la madre, de importancia en la obra, había carecido de ella en la comedia del siglo XVII; en cambio, aquí, es uno de los protagonistas porque cumple una función fundamental: la formación e instrucción sumisa de la condición femenina de su hija.
El objetivo de los escritores ilustrados es la reforma de los aspectos negativos de la sociedad, entre ellos, la redención de la postración en la que se encontraba la mujer. Se persiguen las hipocresías y se pone como paradigma la autenticidad, la sinceridad. Esa esclavitud de la condición humana no solo se ve en los personajes mayores, sino en la propia hija, que acepta resignada los designios de la madre. En definitiva, la intención de Moratín con este texto y con toda la obra es conseguir la igualdad de la mujer y criticar las prácticas habituales en la época de matrimonios de conveniencia.





[1] “Ser un cabeza de chorlito” es una expresión que se utiliza para referirse a alguien que tiene poca cabeza; pero no de volumen sino de inteligencia. También se usa con las personas despistadas.
Se utilizó el término chorlito en referencia al pájaro de mismo nombre; un ave de cabeza pequeña en proporción con el resto de su cuerpo y que dispone de un cuello robusto y largas patas. A parte del tamaño, el chorlito se caracteriza por no ser un animal muy inteligente, ya que hace sus nidos a ras de suelo y deposita allí sus huevos, cosa que hace que otros animales puedan acceder a ellos con mucha facilidad.