martes, 30 de mayo de 2017

Criterios de corrección de los exámenes de Lengua Castellana en la EBAU:

Criterios que se aplicarán en la corrección de los exámenes de Lengua Castellana en la EBAU:

4.1. CRITERIOS GENERALES
Además de los contenidos teórico-prácticos del examen de la Prueba de
Acceso, en la corrección se valorará la expresión escrita.
La valoración de la expresión escrita engloba básicamente los siguientes aspectos:
1) Corrección ortográfica.
2) Corrección gramatical.
3) Selección, precisión y riqueza del léxico empleado.
4) Orden y claridad en la presentación de las ideas.
La valoración de la expresión escrita puede realizarse en una doble dirección:
a) Pérdida de 1,5 puntos como máximo de la puntuación obtenida por faltas de ortografía, errores gramaticales, pobreza e impropiedad léxica y desorden en la exposición de ideas.
b) Mejora de 1 punto como máximo de la puntuación obtenida. La aplicación de este criterio tiene por objeto premiar aquel ejercicio que, no habiendo alcanzado la máxima puntuación en las cuestiones del examen, muestre originalidad en la expresión y en la aportación de ideas.
En caso de aplicar estos criterios, el corrector deberá hacer constar en la cabecera del examen la puntuación concreta que se suma o se detrae respecto de la calificación global. Esas modificaciones se expresarán mediante notación numérica, dejando constancia del concepto por el que se aplican. Por ejemplo:
6 – 0´5 ortografía = 5´5
8’1 + 0’5 buena expresión = 8´6

4.2. CRITERIOS ESPECÍFICOS DE CORRECCIÓN
 Se descontará 0´25 puntos por cada falta de ortografía. Si la falta de ortografía recae sobre una misma palabra, el corrector solamente descontará 0´25 puntos por dicha falta, con independencia del número de ocasiones en que esa palabra aparezca incorrectamente escrita en el ejercicio.
El criterio anterior no se aplicará en las siguientes incorrecciones ortográficas, aplicándose el criterio de penalización tantas veces como aparezca la incorrección:
-Incorrecciones cometidas en construcciones verbales con la preposición a y formas verbales de haber.
-Separación de los artículos contractos al y del en aquellos casos contemplados por las normas ortográficas.
 Se descontará 0´25 puntos cada cinco errores en el uso de las tildes. Por debajo de ese número no se descontará ninguna puntuación (vid. tabla en el Anexo).
 Queda al criterio del corrector penalizar un ejercicio cuando, examinado en su globalidad y valorado de modo conjunto, observe una reiteración de errores en la construcción gramatical de los enunciados, déficits en el uso del léxico empleado y un acusado desorden expositivo. No se descontará ninguna puntuación por errores aislados o esporádicos en estos aspectos.
 Además de lo anteriormente expuesto, es conveniente recordar los siguientes aspectos:
-Las citas literales de palabras o pasajes procedentes del texto propuesto para el análisis irán siempre entrecomilladas.
-Además de ir entrecomilladas, las citas deberán ir convenientemente introducidas en el ejercicio, bien por medio de los dos puntos, o bien entre paréntesis a modo de inciso.
-El alumno podrá hacer uso de los puntos suspensivos para el acortamiento de estas citas cuando su excesiva extensión así lo aconseje.
-El alumno solo puede hacer uso de las abreviaturas convencionales recogidas en los repertorios de referencia. El alumno deberá evitar, por tanto, todas aquellas abreviaturas que no formen parte de estos repertorios por muy familiares y comprensibles que puedan resultar.
-Debe recordarse al alumno que, según las normas ortográficas de la Real Academia, se escriben con mayúscula en inicial de palabra los nombres de los grandes movimientos historiográficos y artísticos (Romanticismo, Realismo, Modernismo, etc.). Se incluyen también en este supuesto aquellas etiquetas acuñadas por la crítica que han pasado a convertirse en categorías historiográficas (por ejemplo, Generación del 27, el Boom de la novela hispanoamericana).
- En el caso de que se realice un ejercicio sobre Gustavo Adolfo Bécquer el alumno deberá prestar especial cuidado al escribir el sustantivo “rimas”. Se escribirá la inicial en mayúsculas cuando el alumno se refiera a la obra publicada en 1871 (“las Rimas de Bécquer”) y en minúscula, cuando se haga referencia a un determinado conjunto de composiciones de dicha obra (por ejemplo, “las rimas del amor exaltado”, “las rimas de la soledad”).

4.3. NORMAS DE ESTILO
Es un deber como docentes inculcar en el alumno la importancia de observar y de cumplir con rigor y detalle determinadas convenciones formales simplemente por el mero hecho de serlas, aun cuando estas no sean objeto directo de penalización.
Algunas de estas convenciones formales que deben observarse son las siguientes:
a) El ejercicio se realizará íntegramente con bolígrafo de tinta azul o negra.
b) Queda terminantemente prohibido el empleo de bolígrafos de color rojo (color empleado en la primera corrección) o de color verde (color empleado en el proceso de doble corrección en caso de que esta se solicitara). Esta prohibición incluye también el empleo de estos dos colores para subrayados, epígrafes y cualquier otro tipo de marcas.
c) Los títulos de las obras literarias, así como los nombres de los periódicos y otras publicaciones periódicas, se escriben en cursiva cuando empleamos un procesador de textos, pero van subrayadas cuando se trata de escritura manual.
d) Los títulos de los artículos o columnas de opinión se citan entre comillas.
e) En cuanto a la presentación material del ejercicio, es conveniente dejar márgenes en todos los lados del díptico empleado para la realización de la prueba. Como orientación general, los márgenes deben ser aproximadamente los mismos que aparecen en la configuración por defecto de un procesador de textos:
Deberá tenerse en cuenta, además, que en la primera página del díptico empleado en la Prueba de Acceso el margen izquierdo está reducido por el espacio de color gris acotado para la colocación de la etiqueta identificativa.
f) No es infrecuente que un alumno se vea en la necesidad de añadir un dato o de ampliar un desarrollo cuando la cuestión de la que forma parte ya se ha cerrado y no dispone de espacio material para hacerlo. En estos casos en donde una cuestión se prolonga en otro apartado del examen, el alumno deberá advertirlo mediante las llamadas e indicaciones que considere oportunas.
g) La utilización del lápiz corrector debe hacerse únicamente para corregir de manera puntual una letra o palabra, pero nunca para una expresión larga y mucho menos para líneas enteras o párrafos. Tampoco se abusará de las tachaduras para enmendar la producción escrita. En estos casos, es conveniente que el alumno se limite a señalar entre corchetes y con una advertencia aquello que desea expresamente que no le sea corregido.

ANEXO. TABLA PARA LA CORRECCIÓN DE ERRORES EN EL


USO DE LA TILDE
Número de errores en el uso de la tilde /Penalización
1 -
2 -
3 -
4 -
5 - 0´25 puntos
6 - 0´25 puntos
7 - 0´25 puntos
8 - 0´25 puntos
9 - 0´25 puntos
10 - 0´5 puntos
11 - 0´5 puntos
12 - 0´5 puntos
13 - 0´5 puntos
14 - 0´5 puntos
15 - 0´75 puntos
16 - 0´75 puntos
17 - 0´75 puntos
18 - 0´75 puntos
19 - 0´75 puntos
20 - 1 punto
21 - 1 punto
22 - 1 punto
23 - 1 punto
24 - 1 punto
25 - 1,25 puntos
26 - 1,25 puntos
27 - 1,25 puntos
28 - 1,25 puntos
29 - 1,25 puntos
30 - 1,5 puntos

jueves, 18 de mayo de 2017

Comentario de texto de un fragmento de La Colmena / Camilo José Cela.

La Colmena / Camilo José Cela.
Martín Marco se para ante los escaparates de una tienda de lavabos que hay en la calle de Sagasta. La tienda luce como una joyería o como la peluquería de un gran hotel, y los lavabos parecen lavabos del otro mundo, lavabos del Paraíso, con sus grifos relucientes, sus lozas tersas y sus nítidos, purísimos espejos. Hay lavabos blancos, lavabos, de todos los colores. ¡También es ocurrencia! Hay baños que lucen hermosos como pulseras de brillantes, bidets con un cuadro de mandos como el de un automóvil, lujosos retretes de dos tapas y de ventrudas, elegantes cisternas bajas donde seguramente se puede apoyar el codo, se pueden incluso colocar algunos libros bien seleccionados, encuadernados con belleza: Hólderlin[1], Keats[2], Valéry[3], para, los casos en que el estreñimiento precisa de compañía; Rubén[4], Mallarmé[5], sobre todo Mallarmé para las descomposiciones de vientre. ¡Qué porquería!
Martín Marco sonríe, como perdonándose, y se aparta del escaparate.
 La vida  piensa  es todo. Con lo que unos se gastan para hacer sus necesidades a gusto, otros tendríamos para comer un año. ¡Está bueno! Las guerras deberían hacerse para que haya menos gentes que hagan sus necesidades a gusto y pueda comer el resto un poco mejor. Lo malo es que, cualquiera sabe por qué, los intelectuales seguimos comiendo mal y haciendo nuestras cosas en los Cafés. ¡Vaya por Dios!
A Martín Marco le preocupa el problema social. No tiene ideas muy claras sobre nada, pero le preocupa el problema social.
   Eso de que haya pobres y ricos,  dice a veces, está mal; es mejor que seamos todos iguales, ni muy pobres ni muy ricos, todos un término medio. A la Humanidad hay que reformarla. Debería nombrarse una comisión de sabios que se encargase de modificar la Humanidad. Al principio se ocuparían de pequeñas cosas, enseñar el sistema métrico decimal a la gente, por ejemplo, y después cuando se fuesen calentando, empezarían con las cosas más importantes y podrían hasta ordenar que se tirara abajo las ciudades para hacerlas otra vez, todas iguales, con las calles bien rectas y calefacción en todas las casas. Resultaría un poco caro, pero en los Bancos tiene que haber cuartos de sobra.
Una bocanada de frío cae por la calle de Manuel Silvela y a Martín le asalta la duda de que va pensando tonterías.
 - ¡Caray con los lavabitos!
Al cruzar la calzada un ciclista lo tiene que apartar de un empujón.
- ¡Pasmado, que parece que estás en libertad vigilada!
A Martín le subió la sangre a la cabeza.
 - ¡Oiga, oiga!
El ciclista volvió la cabeza y le dijo adiós con la mano.

ESTRUCTURA EXTERNA.
Fragmento en prosa de la novela La colmena de Camilo José Cela. El texto es fundamentalmente descriptivo: se describen los sanitarios de una tienda y se describen las ideas que el personaje tiene sobre diversos temas. También hay narración; ésta se hace en presente de indicativo con lo cual las acciones que realiza el personaje coinciden con el momento de la lectura. Al final, encontramos un breve diálogo entre Martín Marco y un ciclista.

ESTRUCTURA INTERNA.
Podemos dividir el texto en cuatro partes.
La primera de la línea 1 a la 11 es una descripción de una tienda de sanitarios que para el protagonista supone el sumo del lujo, teniendo en cuenta que él se ve obligado a hacer sus necesidades en los cafés.
La segunda y la tercera parte son reflexiones que realiza el protagonista a propósito del lujo observado. La primera reflexión está expresada desde la línea 12 hasta la 16: la desigualdad existente entre ricos y pobres –unos pueden hacer sus necesidades en unos baños elegantes, otros no tienen qué llevarse a la boca. La segunda idea que desarrolla iría desde la línea 17 a la 26 y es una continuación de la anterior: esa desigualdad habría que corregirla e, incluso, cambiar el mundo de manera drástica para que todos compartiéramos la vida por igual y tuviéramos las mismas oportunidades.
La última parte abarcaría desde la línea 27 hasta el final, en la que el protagonista vuelve a la cruda realidad al ser casi atropellado por un ciclista a consecuencia de lo despistado que andaba.

TEMA.
Reflexión de Martín Marco a propósito del lujo observado en una tienda de sanitarios, sobre la desigualdad social y sobre la necesidad de reformas para que todos vivan mejor.

RESUMEN.
Paseando Martín por la ciudad se para delante de una tienda de sanitarios y se sorprende del lujo y lo caro que debe resultar un cuarto de baño con esos lavabos y bazas. Le llaman tanto la atención porque él no posee ni un aseo y sus necesidades las debe hacer en los servicios de los cafés. Y comparando su pésima situación económica con la de aquellos que pueden permitirse esos lujos en el servicio, reflexiona sobre la desigualdad existente y cabila en la necesidad de reformar a la sociedad para que ésta fuera más justa y sus condiciones de vida mejores: ciudades más confortables, educación para todos… Sale de sus pensamientos cuando casi le atropella un ciclista.

CARACTERÍSTICAS DEL REALISMO SOCIAL DE LOS AÑOS 50 PRESENTES EN ESTE TEXTO.
La preocupación de los novelistas de los años cincuenta del Realismo Social por los problemas que les rodeaban es evidente en este pequeño fragmento. En primer lugar, se intentaba reflejar la sociedad tal como era. Y lo que describen es una realidad cruda, en la que muchas personas viven en unas condiciones por debajo del límite de la dignidad humana, que resalta con la de aquéllos que en esas condiciones generales de miseria viven bien. En el fragmento, el personaje, intelectual, poeta, con una formación, malvive y se queja de su situación personal en un aspecto muy concreto que es la falta de intimidad en un cuarto de baño propio.
La actitud del narrador es de aparente objetividad: va describiendo y narrando en presente lo que sucede al personaje; sin embargo, observamos que adopta una actitud omnisciente pues describe su mundo interior, sus pensamientos.






FIGURAS LITERARIAS.
FIGURA
LÍNEAS
EJEMPLO
EXPLICACIÓN
Apóstrofe
31
¡Pasmado, que parece que estás en libertad vigilada!
Forma apelativa y despectiva con la que el ciclista avisa a Martín Marco para que se aparte.
Símil
2 y 3
La tienda luce como una joyería
Al personaje le parece algo extraordinario ver tanto lujo en los sanitarios de la tienda. Todos los aparatos son comparados con otros objetos lujosos: pulseras de brillantes, cuadro de mando de un automóvil…
Enumeración y anáforas.
3/5
…con sus grifos relucientes, sus lozas tersas y (sus nítidos espejos; nos encontramos además un epíteto)
Enumera todos los aparatos sintiéndose asombrado por tanto lujo. Además, encontramos anáforas al repetirse el determinante sus.
Hipérbole
31
¡Pasmado, que parece que estás en libertad vigilada!
Para mostrar lo despistado que andaba Martín Marco, le compara con un preso que acaba de salir de la cárcel.
2/3
Los lavabos parecen lavabos del otro mundo, lavabos del Paraíso
Ponderación exagerada del lujo observado por Martín en la tienda de lavabos.




[1] Johann Christian Friedrich Hölderlin  (20 de marzo de 1770 – 7 de junio de 1843) fue un poeta lírico alemán. Su poesía acoge la tradición clásica y la funde con el nuevo romanticismo.
[2] John Keats (n. 31 de octubre de 1795, en Londres, Inglaterra - † 23 de febrero de 1821, en Roma, Estados Pontificios) fue uno de los principales poetas británicos del Romanticismo.
[3] Ambroise-Paul-Toussaint-Jules Valéry (30 de octubre de 1871 – 20 de julio de 1945) fue un escritor francés, principalmente poeta, pero también ensayista de gran aliento.
[4] Rubén Darío.
[5] Stéphane Mallarmé (París, 18 de marzo de 1842 – ibídem, 9 de septiembre de 1898) fue un poeta y crítico francés, uno de los grandes del siglo XIX, que representa la culminación y al mismo tiempo la superación del simbolismo francés. Fue antecedente claro de las vanguardias que marcarían los primeros años del siguiente siglo.